jueves, 20 de septiembre de 2007


ARTE INFANTIL desde el 20 de septiembre de 2007



Trabajos del alumnado del colegio Jerónimo Luis de Cabrera a propósito de la Generación del 27 y de la pintora Frida Kalo

Al acto de inauguración asistió la Delegada de Educación Dolores Alonso y numeroso público.

LO QUE SE DIJO EN LA INAUGURACIÓN

Lo primero, por aquello de que es de bien nacidos ser agradecidos, dar las gracias a todos los presentes por estar aquí hoy y ahora.

A la sra. Deleg. Dolores Alonso, porque en los inicios de curso debe tener su agenda con la letra muy apretadita para que quepa todo.

Al profesorado y directores de los Centros de la zona porque estos días son de mucho agobio.

La Sala Tríptico ha llegado a ser lo que estáis viendo ahora gracias a mucha gente durante muchos años.

No ha salido de un decreto del BOJA ni por aplicación de ninguna de las leyes de Educación que han ido superponiéndose.

Quiero hacer una mención muy especial a Paco Vargas, compañero del Dep. de Dibujo, pleno ya de júbilo trabajando en sus esculturas. Desde finales de los 80 se empeñó en traer la Montaña a Mahoma o, más concretamente las Artes Plásticas al Averroes.

Empezó como en casi todos los Centros Educ., con alguna muestra suelta en paneles por los pasillos. Se consiguió una sala permanente (la que ahora ocupa el bar) y, poco a poco se la fue dotando de infraestructuras propias de cualquier galería. La idea que tenía Paco de presentar con la dignidad que requiere el trabajo de artistas de todas las disciplinas y técnicas. Se ha mantenido pese a todo. Porque no siempre ha sido fácil mantener una programación variada y de buen nivel.

Con Antonio Gómez como Director pasamos a esta ubicación. La voluntad de que esto funcionara era manifiesta, ya no es una ocurrencia del departamento de Dibujo sino que pasó a ser parte del proyecto del Centro.

La guinda de esta actitud de poner a la Sala Tríptico como emblema del Centro, la ha puesto Joaquín Elvira y su equipo de Dirección. El trabajo que yo pueda hacer se convierte en fácil cuando se tiene el apoyo incondicional que tengo.

Y por fin. el agradecimiento más especial es para el Colegio Jerónimo Luís de Cabrera, su alumnado y profesorado, de los que tenemos aquí una representación muy significativa. Ellos son los que han hecho posible esta exposición. Cuando la vimos tan bien montada en su colegio, al final del curso pasado – sacándole el máximo partido a los escasos medios que se suelen tener para estos menensteres – les pedimos inaugurar el curso en el Averroes con su trabajo. Accedieron inmediatamente y doy fe de lo mucho que han trabajado para montarla, especialmente María Teresa Muñoz Álvarez y Adriana.

Trabajar con niños pequeños es agotador, algún aliciente tendrá. No creo que sea el sueldo. Esto puede ser una razón.

Yo no voy a caer en el tópico de ponderar la originalidad o la ingenuidad de la infancia. No, pueden ser crueles y pesados y las representaciones son previsibles; sus dibujos pasan por unas etapas perfectamente definidas. Pero hay una cualidad que los hace admirables. Joan Miró dijo que se pasó toda su vida trabajando para poder pintar como un niño. Esa cualidad a imitar es la intensidad. Cuando el azar o la necesidad pone una barra de rojo en su mano, todo su ser es rojo; y será amarillo o verde o lo que sea.

Cada vez que miramos la obra de un niño nos encontramos con el mundo por primera vez. Por eso son siempre obras de arte verdaderas.

Carmelo López de Arce

Coordinador de la Sala Tríptico